Toda dificultad emocional o psíquica tiene puntos de apoyo en problemáticas socio culturales que los determinan, y en este sentido, los trastornos psicopatológicos en la infancia no son la excepción. 

Desde hace décadas nuestra sociedad ha sido vanguardista y reconocida en la región, como una de las más avanzadas en la adopción del modelo neoliberal, cuyos fundamentos se centran en la propiedad privada, libre mercado y libre comercio, y el individuo es la principal fuerza de producción del orden económico. 

Desde este punto de vista, las exigencias para que todo individuo se integre como parte de esta fuerza de producción, ha llevado a los padres a preparar a sus hijos cada vez desde más pequeños, con herramientas que puedan serle de utilidad en un futuro. Que aprenda idiomas lo antes posible, que obtenga buenas notas y para ello, el colegio no basta. También hay que recurrir a profesores particulares y un sinfín de actividades que le otorguen competencias, pero no habilidades para la vida. Dichas competencias buscan moldear a los miembros de esta sociedad desde muy temprana edad, para ser en el futuro “buenos consumidores y productores”, lo que significa estar bien posicionados como fuerza de producción económica. 

El trastorno de ansiedad en población infanto-juvenil por años ha sido la segunda causa de enfermedad mental en Chile, siendo diagnosticado hasta en un 20% de esta población, cifra que lamentablemente se ha visto incrementada en tiempos de pandemia y confinamiento. Hoy más que nunca vemos niñas y niños fatigados con clases online, altamente irritables, exageradamente preocupados por situaciones futuras, lo que impacta severamente en la autoestima, en las relaciones interpersonales e implica un factor de riesgo para el desarrollo de cuadros depresivos y otras dificultades significativas que podrían extenderse hasta la edad adulta. 

Lamentablemente, en la actualidad parece más importante producir y consumir, que el bienestar emocional de las personas. Es por eso que hoy queremos enfatizar que el rendimiento escolar en pandemia no es más importante que la salud mental de niños y adolescentes. Por lo tanto, resulta prioritario considerar la estabilidad emocional por sobre los logros y cumplimiento de exigencias académicas. 

A esto se agregan madres y padres presionados por rendir en sus trabajos lo que también transmiten a sus hijos que se rehúsan a conectarse lo que genera un círculo de ansiedad que compromete a todo el grupo familiar. Esto se ha transformado en un motivo de consulta de padres en estos tiempos. Sería útil mostrar a los padres y a los profesores que puedan deshacer este círculo de ansiedades que afectan todo el ambiente familiar y con mayor razón a niños y adolescentes. 


REFERENCIAS 

Andrade, M. (2017). Trastornos ansiosos en el niño. Visto en: http://sintesis.med.uchile.cl/index.php/en/profesionales/informacion-para-profesionales/medicina/condiciones-clinicas2/psiquiatria/1227-5-01-1-033 


Equipo Enmente ® Salud Mental Infanto-Juvenil