Una mirada existencial a la salud mental de los adultos mayores: “El desafío de vivir confinados y con distanciamiento social” 

La urgencia que tenemos en Chile es poder sostener la salud mental de nuestros adultos mayores desde una manera más digna y humana. Estos han sufrido de forma silenciosa y desamparada la pandemia generada por el covid-19.  Si analizamos existencialmente cómo se ha vivido en nuestra sociedad chilena estos últimos 30 años, el consumo y mercantilismo han sido los pilares básicos de nuestra existencia, quedando en el olvido las necesidades afectivas y emocionales. Los adultos mayores cada vez se sostienen de una manera más individualista; algunos logran tener una independencia económica que les permite conectarse menos con su fragilidad y ancianidad y otros no. Es en ese proceso que la gran mayoría terminan viviendo situaciones bastante complejas con sus familiares, siendo algo muy difícil de reconocer para ellos el no querer ser una carga para alguien, además de sentirse inútil y en particular el asumir que necesitan ayuda para sus cuidados básicos. Esto es algo complejo para lograr mantener un sentido de vida que logre revisar trascendentalmente con tranquilidad si ha sido positivo su existir en este mundo.  

Para Viktor Frankl “la carencia de significado es un indicador de desajuste emocional”. La necesidad de sentido hoy en día no se satisface plenamente, pues son muchas las personas que sufren lo que Frankl llamó un “vacío existencial”, que consiste en un sentimiento de que sus vidas carecen total y definitivamente de un sentido, viéndose atrapados por la experiencia de vaciedad íntima.  

El confinamiento y distanciamiento social ha sido un promotor de soledad para los adultos mayores, provocando sentimientos negativos y de odio a su existencia. “Si la vida como tal no es considerada como digna de ser vivida, entonces las pérdidas y el aislamiento causarán a su existencia una caída hacia el vacío y la inutilidad“, (Alfried Längle y Christian Probst). Esto genera síntomas depresivos y hace que emerja más sentimientos de vergüenza. Por lo general lo siente bajo su piel, dificultando el poder expresar con libertad y autenticidad lo que sienten, necesitando la presencia de sus seres queridos. El resultado es lamentable, suelen sentirse sólo con un bastón para autoafirmarse de quienes han sido a lo largo de sus vidas.   

Alfried Längle plantea que en “el adulto mayor la sensación de una vida sin objetivos siempre se incrementa, aún más si los trabajos del pasado se sienten como inservibles, o si él se siente como una carga para los demás”. Las necesidades bio-psico-sociales de nuestros adultos mayores cada vez más se están dejando en los tarros de basuras de un mall o bien de una farmacia, en forma de boletas arrugadas y con saldos que se expresan en carencias afectivas, sintiéndose solos en este mundo. Son los últimos de la fila, el sistema de pensiones y de seguridad social es precario para cubrir con dignidad su estado existencial de júbilo, terminando de vivir esta etapa de sus vidas de manera más humana. Por el contrario, deben continuar aferrándose a su bastón psicológico, generando apegos potencialmente patológicos para poder sobrellevar un envejecimiento funcional y adaptable a un modelo neoliberal que les exige seguir trabajando para poder pagar sus medicamentos y de esta manera continuar vivos en pandemia.  

El psiquiatra Roberto Sunkel dirige el área de salud mental para los adultos mayores en el Instituto Nacional de Geriatría y desde su especialidad, ha acuñado este concepto para explicar por qué dejar de ejercer un oficio puede detonar una crisis emocional. Lo llama el “síndrome del bastón único” y lo explica de la siguiente manera: “se manifiesta cuando la identidad de una persona depende de una sola actividad o función, como un oficio, la maternidad o el matrimonio. Yo soy mi trabajo y me defino por ejemplo como camionero. Yo soy mi familia y me defino como Padre o como esposo. Y sobre esa base se apoya toda mi vida y la forma en cómo me valoro a mí mismo. La crisis ocurre cuando esa función desaparece en alguien con una estructura psicológica un poco más frágil, aclara Sunkel, lo cual es frecuente en personas cuya identidad se basa en un solo rol”. 

Lo preocupante es que las medidas sanitarias han estado enfocadas comunicacionalmente al distanciamiento social para prevenir que se contagien, generando más temor y angustia en los familiares directos de éstos en que si los visitan los pueden contagiar y por ende causarles la muerte, en vez de promover contactos sanos y seguros, pareciera que el ministerio de salud chileno solo ha promovido una vacunación y el gobierno de turno ayudas económicas hiper focalizadas.  

El aumento del aislamiento físico y psicológico es un terreno fértil para que la salud mental y física de los adultos mayores se deteriore rápidamente, siendo la depresión y el suicidio las problemáticas que más incidencia tienen en la población mayores de 80 años. El suicidio, según el informe de estrategias de salud mental del SENAMA dice que “es un antecedente de gran relevancia sobre la salud mental en las personas mayores. Tanto en Chile como en el mundo, el grupo etario que presenta las mayores tasas de suicidio son las personas mayores de 80 años. La tasa de muerte por suicidio en mayores de 60 años es de 12,5 por 100.000, con un enorme predominio de hombres a razón de 10/1. Esta prevalencia aumenta en grupo de personas mayores de 80 años llegando a 15,1 por 100.000, con una tasa de 38,7 por 100.000 en varones. De esta manera, se convierte en el grupo con mayor tasa de suicidio, más que cualquier otro grupo etario”. 

Frente a lo expuesto y presentado, una buena manera de poder enfrentar esta situación de confinamiento y distanciamiento social mientras dure la pandemia, es por ejemplo lo que recomienda la  psiquiatra Marcela Rocha a los adultos mayores y es que “mantengan rutinas, como levantarse y acostarse a la misma hora; hacer ejercicio en el hogar, que sean acordes a las capacidades físicas de cada uno; mantener contacto con familiares o redes significativas de manera constante a través de teléfono, u otros medios electrónicos; tener los números de emergencia a mano, comer saludable, mantener los tratamientos y no automedicarse con cosas nuevas. También es necesario mantenerse informados, intentando contener la información a lo que entregan medios oficiales o restringirla en casos que nos genere angustia. Por otro lado, es importante reconocer nuestras capacidades de afrontamiento o adaptación que nos han ayudado en el pasado a enfrentar crisis, así como buscar nuevas estrategias de manejo emocional”.   

Esto último es algo novedoso para los adultos mayores, poder contar con una nueva estrategia seria acceder a psicoterapia de manera online, la telemedicina es un formato que llegó para quedarse, llegando a más personas y lugares. Acceder a un acompañamiento y ayuda profesional, sin tener que salir de casa y exponerse a contagios, así como también la seguridad y comodidad que tiene el poder consultar a un psicólogo y/o psiquiatra es lo que Enmente ® -Salud Mental Online comenzó a ofrecer para todos los chilenos desde el mes de Abril del 2021 a través de su plataforma y sitio web. 

Autores:  

Equipo Salud Mental Adulto Mayor 

Fuentes: 

  1. http://www.senama.gob.cl/storage/docs/ESTRATEGIAS_SALUD_MENTAL.pdf 
  1. http://psiquiatriaorienteuchile.cl/los-hombres-que-piensan-en-morir-soledad-desempleo-e-ideas-suicidas-en-los-adultos-mayores/ 
  1. https://laengle.info/userfile/doc/Adulto-mayor—cuestiones-existenciales.pdf 
  1. http://psicogerontologia.maimonides.edu/wp-content/uploads/2011/04/El_Sentido_de_la_Vida_y_el_Adulto_Mayor1.pdf 
  1. http://www.psiquiatriaysaludmental.udec.cl/que-podemos-recomendar-a-los-adultos-mayores-en-tiempos-de-pandemia/