Cuando una pareja se enfrenta a la infertilidad, suele vivirlo desde la angustia, el miedo, la incertidumbre, la desesperanza, la decepción, entre otras muchas emociones, y el conjunto de todas ellas puede producir un elevado nivel de problemas psicológicos.

La infertilidad es la dificultad para lograr o mantener un embarazo. Estos problemas se pueden presentar en mujeres y en hombres, y pueden tener diversas causas. En Chile, por ejemplo, el 80% de estos casos se debe principalmente a:

1. Edad avanzada: a partir de los 35 años el potencial reproductivo disminuye y después de los 40 años, la posibilidad de embarazo es menor del 10%.

2. Factor tubo-peritoneal: cuando las trompas de Falopio se encuentran con algún tipo de lesión.

3. Endometriosis: cuando el tejido uterino se encuentra fuera del útero.

Otros factores de riesgo son las enfermedades de transmisión sexual; enfermedades crónicas, como diabetes, cáncer, enfermedad de tiroides, asma o depresión; toma de medicamentos como antidepresivos, etc.

Muchas de las mujeres que quieren ser madres y no pueden conseguirlo de forma natural, experimentan malestares psicológicos como la ansiedad, depresión, entre otros, por lo que requieren ayuda psicológica.

La función de un profesional ayuda en el acompañamiento, entregar información y motivación al paciente para ayudarlo a afrontar la situación que vive.

El psicólogo también ayuda a la persona a comprender que los cambios emocionales propios del proceso dificultan muchas veces la relación con la pareja, sin embargo, existen soluciones tratables.