Para la Organización Mundial de la Salud, el trauma ocurre cuando: la persona ha estado expuesta a un acontecimiento estresante o situación (tanto breve como prolongada) de naturaleza excepcionalmente amenazadora o catastrófica, que podría causar un profundo disconfort en casi todo el mundo.

En la infancia, la supervivencia del niño/a depende de sus cuidadores. Cualquier conducta de abuso o de abandono lo puede ver como una amenaza a su vida y, por tanto, puede afectarle traumáticamente.

Han encontrado que en los países desarrollados se abusa física, sexual o psicológicamente de un importante porcentaje de niñas/niños por parte de sus cuidadores. Estos autores llegan a las siguientes conclusiones:

1. Los maltratos son muchas veces continuos y constituyen una situación crónica para los niños/as.

2. La pobreza de los padres, el bajo nivel educativo y las enfermedades mentales suelen asociarse con el maltrato infantil.

3. El maltrato infantil tiene en las niñas/os efectos duraderos en la salud, problemas con drogas y alcohol, comportamiento sexual de riesgo, obesidad y comportamiento criminal, desde la infancia hasta la edad adulta.

4. El abandono es al menos tan perjudicial como el abuso físico o sexual.

El problema reside en que las conductas que se desarrollan en esas edades quedan automatizadas y se repiten en la edad adulta. Así, se ha visto que en todos nosotros las conductas de apego que se desarrollan en la relación con los cuidadores se repiten en las relaciones de pareja.

Los efectos desfavorables del maltrato y abandono en la regulación emocional de estos niños/as se transfiere también a la edad adulta.