La terapia de pareja basada en evidencia: investigación reciente, es un artículo que muestra el amplio respaldo científico en la eficacia del tratamiento en la terapia.
Mi nombre es Herling Sanhueza Yáñez, autora de este artículo y te invito a leerlo.
Tabla de contenidos
El punto de partida: la revisión de Fischer, Baucom y Cohen (2016)
Evidencia más reciente (2022-2025)
Metaanálisis general de intervenciones de pareja (Joesph et al., 2025)
TCC versus Terapia de Esquemas (Ardeh et al., 2025)
El primer metaanálisis integral de EFT (Spengler et al., 2024)
EFT en contextos culturales diversos: el dato más relevante para Latinoamérica
Qué significa esto en la práctica clínica
Preguntas frecuentes
Referencias
Introducción
La terapia de pareja basada en evidencia presenta una robusta solidez científica acumulada durante casi una década: los modelos cognitivo-conductuales y los enfoques centrados en el apego, como la Terapia Focalizada en las Emociones (EFT), muestran efectos de moderados a grandes en la reducción del malestar relacional, con beneficios que se mantienen hasta dos años después del tratamiento.
Este campo de estudio ha experimentado una transformación significativa en las últimas décadas, pasando de intervenciones basadas principalmente en la intuición clínica a protocolos manualizados y sistemáticamente evaluados mediante ensayos controlados aleatorizados.
Esta evolución responde, en gran medida, a la creciente demanda social de intervenciones eficaces frente a problemáticas relacionales que afectan no solo el bienestar emocional de los miembros de la pareja, sino también variables asociadas como la salud mental individual, el ajuste parental y, en última instancia, la estabilidad familiar. Diversos organismos de salud pública y privados de atención han reconocido la disfunción de pareja como un factor de riesgo relevante para trastornos del estado de ánimo, ansiedad y consumo de sustancias, lo cual subraya la pertinencia de contar con tratamientos respaldados empíricamente.
Asimismo, la investigación reciente ha ampliado su enfoque más allá de la simple comprobación de eficacia, explorando mecanismos de cambio, moderadores del tratamiento y la aplicabilidad de estos modelos en poblaciones diversas —incluyendo parejas de distintas orientaciones sexuales, contextos culturales no occidentales y modalidades de intervención a distancia.
La terapia de pareja presenta robusta evidencia científica acumulada durante casi una década lo confirma: los modelos cognitivo-conductuales y los enfoques centrados en el apego, como la Terapia Focalizada en las Emociones (EFT), muestran efectos de moderados a grandes en la reducción del malestar relacional, con beneficios que se mantienen hasta dos años después del tratamiento.
Este campo de estudio ha experimentado una transformación significativa en las últimas décadas, pasando de intervenciones basadas principalmente en la intuición clínica a protocolos manualizados y sistemáticamente evaluados mediante ensayos controlados aleatorizados. Esta evolución responde, en gran medida, a la creciente demanda social de intervenciones eficaces frente a problemáticas relacionales que afectan no solo el bienestar emocional de los miembros de la pareja, sino también variables asociadas como la salud mental individual, el ajuste parental y, en última instancia, la estabilidad familiar. Diversos organismos de salud pública han reconocido la disfunción de pareja como un factor de riesgo relevante para trastornos del estado de ánimo, ansiedad y consumo de sustancias, lo cual subraya la pertinencia de contar con tratamientos respaldados empíricamente.
Asimismo, la investigación reciente ha ampliado su enfoque más allá de la simple comprobación de eficacia, explorando mecanismos de cambio, moderadores del tratamiento y la aplicabilidad de estos modelos en poblaciones diversas —incluyendo parejas de distintas orientaciones sexuales, contextos culturales no occidentales y modalidades de intervención a distancia surgidas tras la pandemia de COVID-19—. Esta diversificación metodológica ha permitido identificar tanto fortalezas como limitaciones de los enfoques tradicionales, abriendo paso a adaptaciones e innovaciones terapéuticas.
Este análisis permite no solo consolidar el conocimiento acumulado, sino también orientar la práctica clínica basada en evidencia actualizada.
A continuación se revisarán 4 puntos fundamentales q se dedican a identificar aquellos estudios con mayor respaldo científico en terapia de parejas que surgieron en la pandemia de COVID-19—. Esta diversificación metodológica ha permitido identificar tanto fortalezas como limitaciones de los enfoques tradicionales, abriendo paso a adaptaciones e innovaciones terapéuticas.
Terapia de pareja: El punto de partida con la revisión de Fischer, Baucom y Cohen (2016)
Está revisión en terapia de pareja estableció tres conclusiones que siguen siendo el marco de referencia del campo:
La terapia de pareja cognitivo-conductual (TCC) y sus predecesoras conductuales (BCT) cuentan con respaldo empírico sólido en ensayos realizados en Estados Unidos, Europa y Australia.
No existe evidencia consistente de que un modelo derivado de principios conductuales sea superior a otro.
Las intervenciones de pareja aplicadas a psicopatología individual (depresión, ansiedad, trastornos alimentarios) son al menos tan efectivas como la TCC individual, y a menudo más, especialmente cuando el/la pareja se involucra activamente en el tratamiento.
Esta última idea —que trabajar el vínculo puede ser tan terapéutico como trabajar al individuo— sigue siendo, casi diez años después, uno de los hallazgos más replicados en el campo.
Terapia de Pareja: Evidencia más reciente (2022-2025)
1. La terapia de pareja y estudios de Metaanálisis general de (Joesph et al., 2025)
En terapia de pareja, un metaanálisis publicado en 2025, siguiendo lineamientos PRISMA, comparó distintos modelos de intervención de pareja (TCC, modelo McMaster, EFT, enfoques centrados en soluciones). Los resultados mostraron que la TCC obtuvo un tamaño de efecto grande y estadísticamente significativo en la reducción del malestar marital frente a grupos control, consistente con lo reportado por Fischer et al. casi una década antes.
2. Terapia de Pareja: TCC versus Terapia de Esquemas (Ardeh et al., 2025)
Un estudio experimental comparó formato grupal de TCC de pareja con terapia de esquemas (schema therapy) para reducir el deseo de divorcio y el aburrimiento marital. Ambos modelos mostraron eficacia, lo que amplía el panorama de opciones basadas en evidencia más allá de los enfoques puramente conductuales.
La interpretación que proponen estos autores: la TCC es más eficaz modificando conductas y cogniciones observables, mientras que la terapia de esquemas parece tener mayor alcance sobre distorsiones más profundas —esquemas de privación emocional, subyugación— especialmente relevante en parejas con historia de trauma.
3. El primer metaanálisis integral de EFT (Spengler et al., 2024)
En Terapia de Pareja, este es, hasta la fecha, el metaanálisis más completo sobre Terapia Focalizada en las Emociones (EFT), integrando ensayos controlados aleatorizados, estudios cuasiexperimentales y tesis doctorales. Sus hallazgos principales:
Cerca del 70% de las parejas finaliza el tratamiento sin síntomas clínicamente significativos de malestar relacional.
Las mejoras se mantienen hasta dos años después de finalizado el tratamiento.
La fidelidad del terapeuta al modelo predice mejores resultados, subrayando la importancia de la formación certificada.
4. EFT en contextos culturales diversos: el dato más relevante para Latinoamérica
Uno de los vacíos históricos de la investigación en EFT es que gran parte de la evidencia proviene de muestras angloparlantes. Esto está cambiando:
• Un ensayo clínico multicéntrico (Rodríguez-González et al., 2022) está evaluando la eficacia de EFT específicamente en población hispanohablante, con centros en Argentina, Costa Rica, Guatemala, México y España.
• Un estudio piloto en Taiwán (Tseng et al., 2024) encontró reducciones significativas en síntomas depresivos tras EFT, aunque sin cambios significativos en malestar relacional en esa muestra específica —un matiz importante que recuerda que no todos los resultados son uniformes entre poblaciones.
¿Qué significa esto en la práctica clínica?
Integrando la revisión fundacional de 2016 con la evidencia de los últimos tres años, emergen algunos consensos clínicamente útiles:
• No hay un modelo “ganador” único. TCC, EFT y terapia de esquemas muestran eficacia comparable; la elección del enfoque debería basarse en las necesidades específicas de cada pareja y no en una jerarquía de “mejor” o “peor” terapia.
• El vínculo importa tanto como el síntoma. Cuando un miembro de la pareja presenta un cuadro individual (depresión, ansiedad, trastorno alimentario), incluir activamente al otro en el proceso terapéutico mejora tanto el síntoma como la relación.
• La formación del terapeuta es un factor de resultado, no un detalle administrativo. La evidencia de Spengler et al. (2024) es clara: la fidelidad al modelo se asocia con mejores resultados clínicos.
• La evidencia empieza a diversificarse culturalmente, lo que fortalece la validez de aplicar estos modelos en contextos hispanohablantes como el chileno.
Preguntas frecuentes
¿La terapia de pareja funciona incluso si solo uno quiere ir?
La mayoría de la evidencia revisada evalúa intervenciones con ambos miembros presentes. Sin embargo, los modelos de TCC individual con enfoque en la relación (couple-based interventions) muestran que incluso trabajar con una persona sobre su vínculo puede generar cambios relacionales medibles.
¿Cuánto dura un proceso de terapia de pareja basado en evidencia?
Los ensayos revisados suelen estructurar el tratamiento entre 10 y 20 sesiones, dependiendo del modelo y la severidad del cuadro.
¿EFT o TCC: cuál elegir?
Ninguna investigación reciente establece superioridad consistente de un modelo sobre otro. La decisión clínica depende de factores como el estilo de apego de la pareja, la presencia de psicopatología individual y las preferencias de los consultantes.
¿La terapia de pareja online es tan efectiva como la presencial?
Sí, con un matiz. Un estudio con 1.157 parejas casadas (Johnson et al., 2024) encontró que la teleterapia es igual de efectiva que la terapia presencial en satisfacción de pareja y satisfacción sexual. La única diferencia observada fue que la alianza terapéutica —el vínculo de confianza con el terapeuta— se desarrolla algo más rápido en el formato presencial, aunque termina siendo comparable con el tiempo. En resumen: el resultado clínico no se ve comprometido por hacer terapia online.
¿Importa que el terapeuta esté certificado en el modelo que utiliza?
Según la evidencia revisada, sí. El metaanálisis de Spengler et al. (2024) sobre EFT encontró que la fidelidad del terapeuta al modelo predice mejores resultados. Esto sugiere que la formación certificada y la aplicación estructurada de un enfoque —ya sea EFT, TCC o terapia de esquemas— tiene más peso en el resultado que la simple experiencia general o la mezcla intuitiva de técnicas.
Referencias:
Spengler, Lee, Wiebe & Wittenborn (2024). A Comprehensive Meta-Analysis on the Efficacy of Emotionally Focused Couple Therapy. Couple and Family Psychology: Research and Practice, 13(2), 81-99.
Rodríguez-González, Anderson, Osorio, Lafontaine, Greenman et al. (2022). Efficacy of Emotionally Focused Therapy among Spanish-speaking couples: study protocol of a randomized clinical trial. Trials, 23(1), 1-17.
🔗 https://doi.org/10.1186/s13063-022-06831-7
Tseng et al. (2024). Exploring the effectiveness of emotionally focused therapy for depressive symptoms and relationship distress among couples in Taiwan. Journal of Marital and Family Therapy, 50, 202-217.
Fischer, M. S., Baucom, D. H., & Cohen, M. J. (2016). Cognitive-behavioral couple therapies: Review of the evidence for the treatment of relationship distress, psychopathology, and chronic health conditions. Family Process, 55(3), 423-442. https://doi.org/10.1111/famp.12227
Joesph et al. (2025). Effectiveness of Couple Interventions in Marital Distress: A Systematic Review and Meta-Analysis. PMC. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11787838/
Johnson, L. N., Anderson, S. R., Hunt, Q. A., & Bean, R. A. (2024). Call me maybe? In-person vs. teletherapy outcomes among married couples. Psychotherapy Research, 34(5), 611-625. https://doi.org/10.1080/10503307.2023.2256465
Ardeh, A., Goodarzi, E., Madadi, Z., Rostami, C., Ghiaci, A., & Shahverdi, J. (2025). Comparing the effectiveness of group-based CBCT and SBCT workshops in reducing desire for divorce and marital boredom. BMC Research Notes. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC12228259/
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