Adicciones y terapia de pareja
Las adicciones no afectan únicamente a quien consume alcohol, drogas o desarrolla una conducta adictiva. También pueden alterar la confianza, la comunicación, la intimidad, la economía familiar y los proyectos compartidos de la pareja. Por este motivo, cada vez existe mayor interés en incorporar a la pareja como parte del tratamiento.
La investigación disponible indica que la terapia de pareja puede contribuir a reducir el consumo de sustancias y sus consecuencias, mejorar el apoyo durante la recuperación y disminuir algunos conflictos relacionales. Sin embargo, no reemplaza necesariamente el tratamiento individual, médico o especializado en adicciones. Su utilidad depende de una evaluación clínica cuidadosa, de la motivación de ambos miembros y, especialmente, de la ausencia de riesgos graves como violencia activa.
¿Cómo afectan las adicciones a la relación de pareja?
En adicciones, cuando uno de los miembros presenta una dependencia moderada o severa, la relación puede organizarse progresivamente en torno al consumo, la búsqueda de dinero, las recaídas o los intentos de control. Pueden aparecer ocultamientos, promesas incumplidas, discusiones frecuentes, aislamiento y pérdida de confianza.
La relación de pareja y el consumo también pueden influirse mutuamente. El malestar relacional puede aumentar la vulnerabilidad al consumo, mientras que el consumo puede intensificar el conflicto, la distancia emocional y la violencia. Por ello, los tratamientos centrados exclusivamente en la persona que consume pueden dejar sin abordar factores relacionales relevantes.
Una revisión publicada en 2022 señala que las intervenciones de pareja y familiares pueden ser útiles porque trabajan simultáneamente el consumo, la comunicación, el apoyo y las dinámicas que mantienen el problema. La revisión identificó evidencia favorable para la terapia conductual de pareja y para distintos tratamientos familiares, aunque también subrayó la necesidad de seguir investigando los mecanismos específicos de cambio.
¿Qué dice la evidencia sobre la terapia de pareja?
En adicciones, uno de los enfoques más estudiados es la Terapia Conductual de Pareja, conocida como BCT por sus siglas en inglés. Este modelo suele combinar estrategias centradas en la recuperación con técnicas de terapia de pareja.
Entre sus componentes se encuentran:
establecer acuerdos claros relacionados con la abstinencia o la reducción de daños;
identificar situaciones de riesgo y prevenir recaídas;
fortalecer el apoyo de la pareja sin fomentar el control o la sobreprotección;
disminuir conductas que facilitan o encubren el consumo;
mejorar la comunicación y la resolución de problemas;
aumentar las actividades compartidas no relacionadas con sustancias.
La revisión de Hogue y colaboradores, publicada en 2022, concluyó que la terapia conductual de pareja en adicciones presenta resultados probablemente eficaces como tratamiento independiente y un respaldo más sólido cuando forma parte de una intervención multicomponente. En una síntesis de 16 ensayos y 2.115 participantes, las intervenciones que involucraban a personas significativas mostraron un efecto pequeño pero significativo, que se mantuvo entre 12 y 18 meses de seguimiento.
En el caso de la dependencia al alcohol, la Terapia Conductual de Pareja Centrada en el Alcohol —ABCT— combina técnicas cognitivo-conductuales para el consumo, entrenamiento para que la pareja proporcione apoyo efectivo y estrategias para mejorar el funcionamiento relacional. Una revisión sistemática de 2022, que examinó 20 artículos publicados entre 2008 y 2021, encontró resultados favorables en la reducción del consumo de alcohol y otras sustancias, además de posibles beneficios sobre los síntomas de estrés postraumático y la violencia de pareja.
¿La terapia de pareja mejora la abstinencia?
En adicciones, la terapia de pareja puede favorecer la abstinencia, sin embargo, La respuesta debe ser matizada puesto que reducir los días de consumo o disminuir las consecuencias relacionadas con las sustancias, no garantiza que la persona deje de consumir ni elimina por sí sola el riesgo de recaída.
Esta pregunta es recurrente en mi consulta debido a que la mejora se reduce a si la pareja con alguna adicción deja de consumir o no, mantiene o no la abstinencia, cuando el problema encierra otras aristas muy significativas y que reflejan el cambio.
Los resultados varían según el tipo de sustancia, la gravedad del trastorno, la presencia de otros problemas de salud mental, la participación de ambos miembros y el tratamiento recibido. En algunos estudios, la terapia de pareja ha mostrado ventajas frente al tratamiento individual en días de abstinencia y problemas asociados al consumo. En otros, las diferencias fueron pequeñas o no estadísticamente significativas.
Por eso, el objetivo terapéutico no debería centrarse únicamente en “salvar la relación” o conseguir abstinencia inmediata. También puede incluir reducir daños, mejorar la seguridad, recuperar la confianza, establecer límites y ayudar a cada miembro a tomar decisiones informadas sobre la continuidad de la relación.
Beneficios posibles para la pareja
En problemas de adicciones, la terapia de pareja puede aportar beneficios en varias áreas:
• Mayor adherencia al tratamiento: la pareja puede facilitar la asistencia y apoyar los objetivos de recuperación, siempre que no asuma toda la responsabilidad del proceso.
• Mejor comunicación: se trabajan conversaciones difíciles sobre consumo, recaídas, dinero, límites y expectativas.
• Prevención de recaídas: ambos pueden identificar señales de riesgo y elaborar respuestas concretas.
• Reparación de la confianza: el proceso permite diferenciar responsabilidad, culpa y reparación.
• Reducción de conflictos: al disminuir el consumo y mejorar las habilidades de resolución de problemas, pueden reducirse algunas discusiones.
• Apoyo a la salud mental: ciertos estudios han observado beneficios en síntomas de estrés postraumático y en el funcionamiento de la relación.[cambridge]
Una revisión narrativa publicada en Chile en 2024 también plantea que la terapia de pareja puede ser útil frente a problemas con alcohol, opioides, policonsumo y juego patológico. Sus conclusiones destacan que suele ser más adecuada cuando se combina con intervenciones individuales, grupales y, cuando corresponde, médicas o psiquiátricas.[terapiafamiliar]
¿Cuándo no es recomendable comenzar con terapia conjunta?
La terapia de pareja no siempre es el primer paso. Antes de iniciar sesiones conjuntas es necesario evaluar:
• violencia física, sexual o psicológica activa;
• amenazas, intimidación o control coercitivo;
• riesgo suicida o riesgo grave asociado al consumo;
• intoxicación frecuente durante las sesiones;
• ausencia de condiciones mínimas de seguridad;
• coerción de uno de los miembros para asistir;
• trastornos psiquiátricos descompensados.
Cuando existe violencia activa, revelar información en terapia conjunta puede aumentar la vulnerabilidad de la persona afectada. En estos casos, se requiere un plan de seguridad y atención especializada antes de considerar una intervención de pareja.
Además, la persona con un trastorno por consumo de sustancias puede necesitar desintoxicación, tratamiento médico, farmacoterapia, psicoterapia individual, grupos de apoyo o un programa intensivo. La terapia de pareja debe integrarse a ese plan y no sustituirlo.
Conclusión
En adicciones, los estudios recientes respaldan la incorporación de la pareja, especialmente mediante modelos conductuales y multicomponentes. La evidencia sugiere posibles mejoras en el consumo, las consecuencias asociadas, la comunicación y el funcionamiento de la relación, aunque los resultados no son uniformes y todavía existen limitaciones en las investigaciones.
La terapia de pareja puede ser un recurso clínico valioso cuando se aplica con objetivos claros, evaluación de riesgos y coordinación con otros profesionales. No se trata de responsabilizar a la pareja por la adicción, sino de reconocer que el vínculo puede verse afectado por el problema y, en determinadas condiciones, convertirse en una fuente de apoyo para la recuperación.
La evidencia disponible indica que la terapia de pareja puede ser un componente eficaz del tratamiento de las adicciones, especialmente cuando se integra con intervención individual, prevención de recaídas y, cuando corresponde, atención médica o psiquiátrica. La Terapia Conductual de Pareja no actúa únicamente sobre el consumo: también busca modificar los patrones de interacción que pueden mantener el problema, fortalecer el apoyo a la recuperación y mejorar la satisfacción relacional.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicado en 2023, que incluyó 12 estudios y 19 ensayos clínicos aleatorizados con 878 parejas, encontró que la Terapia Conductual de Pareja fue superior a las condiciones de control en frecuencia de consumo, consecuencias asociadas al consumo y satisfacción de pareja. Estas diferencias se mantuvieron en el seguimiento de 12 meses, aunque los efectos sobre el consumo fueron pequeños y los resultados no permiten afirmar que esta terapia funcione de la misma manera para todas las personas.
Por tanto, la pregunta clínica no debería ser únicamente si la terapia de pareja “salva” una relación afectada por una adicción. También es necesario preguntarse:
¿Existe un compromiso real con el adicciones y su proceso dd recuperación o solo un deseo de evitar una separación?
¿La pareja puede ofrecer apoyo en las adicciones sin transformarse en vigilante, cuidadora o responsable del tratamiento?
¿Se han establecido límites claros frente al consumo, las mentiras, las deudas y las recaídas?
¿Ambas personas pueden hablar con seguridad y sin temor a represalias?
¿La relación favorece la recuperación o continúa reforzando situaciones de riesgo?
¿Qué cambios concretos permitirían recuperar la confianza sin ignorar el daño ocurrido producto de una o más adicciones?
La terapia de pareja puede ser especialmente útil cuando ambos miembros comprenden que la recuperación no consiste en controlar a quien consume, sino en construir acuerdos verificables, asumir responsabilidades y desarrollar nuevas formas de comunicación. Al mismo tiempo, una relación no debe mantenerse a cualquier costo: cuando existe violencia activa, coerción, riesgo suicida o peligro grave, la prioridad es la seguridad y la intervención especializada.
Ejemplo basado en investigación clínica
En adicciones, no es ético presentar como “caso clínico real” la historia identificable de una persona atendida en terapia sin autorización expresa. Por esta razón, el siguiente ejemplo corresponde a un estudio clínico publicado, no a un relato de consulta privada.
Mujeres con dependencia del alcohol y sus parejas
Schumm y colaboradores realizaron un ensayo clínico aleatorizado con 105 mujeres con dependencia del alcohol y sus parejas masculinas. Las participantes fueron asignadas a dos condiciones: Terapia Conductual de Pareja combinada con tratamiento individual orientado a los 12 pasos, o tratamiento individual de igual intensidad sin participación de la pareja. La intervención se desarrolló durante 20 semanas y contempló 26 sesiones en total.[nih]
En la terapia de pareja se utilizaron estrategias concretas, entre ellas:
• un contrato de recuperación;
• conversaciones diarias breves sobre la intención de mantenerse abstinente;
• eliminación del alcohol del hogar;
• identificación de situaciones sociales de riesgo;
• entrenamiento en comunicación;
• resolución de problemas;
• aumento de actividades positivas compartidas.
Los resultados fueron clínicamente relevantes. Durante el seguimiento de 12 meses, las mujeres que presentaron una o más adicciones, recibieron Terapia Conductual de Pareja presentaron más días de abstinencia y menos problemas relacionados con el consumo que quienes recibieron solamente tratamiento individual. También se observaron mejoras en algunos indicadores de la relación, especialmente en parejas que inicialmente presentaban mayor malestar relacional.
Este estudio no demuestra que la pareja sea responsable de la recuperación ni que la terapia conjunta sea adecuada para todos los casos. De hecho, las participantes no presentaban situaciones que requirieran desintoxicación hospitalaria y el estudio excluyó casos con riesgo suicida u homicida inminente, violencia grave reciente o temor de que la terapia conjunta aumentara el peligro. Esto es fundamental: la eficacia observada se produjo en condiciones clínicas seleccionadas y seguras.
El ejemplo permite comprender un principio central: la terapia de pareja funciona mejor cuando transforma el apoyo emocional en conductas específicas de recuperación. La pareja no se convierte en supervisora del consumo; participa en acuerdos claros, aprende a responder ante las señales de riesgo y desarrolla recursos para proteger también su propia salud mental.
En definitiva, la terapia de pareja en adicciones, puede ofrecer una vía de recuperación compartida, pero no debe confundirse con una solución rápida ni con una obligación de permanecer en la relación. Su eficacia depende de la evaluación clínica, la seguridad, la participación voluntaria y la coordinación con otros tratamientos.
Para una pareja afectada por una adicción, pedir ayuda puede comenzar con una pregunta sencilla, aunque profunda: ¿qué necesitamos cambiar para que la recuperación sea posible y para que ambos podamos vivir con mayor seguridad, dignidad y bienestar?
Preguntas frecuentes
¿La terapia de pareja sirve para tratar las adicciones?
En adicciones, puede ser útil como parte de un tratamiento integral. No reemplaza la evaluación médica, psiquiátrica o especializada en adicciones.
¿Deben asistir ambos miembros?
No necesariamente. La participación conjunta puede ser beneficiosa, pero también puede comenzar con sesiones individuales cuando existen riesgos, ambivalencia o dificultades de seguridad.
¿Funciona para el alcoholismo?
La terapia conductual de pareja centrada en la dependencia al alcohol es uno de los enfoques con mayor investigación. Puede ayudar a reducir el consumo y mejorar algunos aspectos de la relación, especialmente cuando se combina con otras intervenciones.
¿Qué ocurre si ambos miembros consumen o presentan dependencia a sustancias?
La terapia puede adaptarse, pero requiere una evaluación individual de cada persona, de los objetivos de recuperación y de los riesgos asociados. Algunos estudios han incluido parejas en las que ambos miembros presentan problemas de consumo, aunque la evidencia sigue siendo más limitada.[cambridge]
¿Dónde buscar ayuda en Chile?
Se recomienda consultar con un psicólogo o psiquiatra con formación en adicciones y terapia de pareja. En situaciones de riesgo inmediato, violencia o intoxicación grave, es necesario acudir a los servicios de urgencia correspondientes.
Si estás buscando apoyo profesional para abordar una adicción y su impacto en la relación, Enmente ofrece servicios de psicología clínica, terapia de pareja y atención en salud mental online desde Chile. Su equipo aborda temáticas relacionadas con las relaciones de pareja, la salud mental y las dificultades emocionales asociadas al consumo de sustancias.
complementarse con atención psiquiátrica, médica o especializada en adicciones.
Referencias
1. Hogue, A., Schumm, J. A., MacLean, A. y Bobek, M. (2022). Couple and family therapy for substance use disorders: Evidence-based update 2010–2019. Journal of Marital and Family Therapy, 48(1), 178–203. https://doi.org/10.1111/jmft.12546.
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Nota clínica: Este contenido es informativo y no sustituye una evaluación profesional personalizada.
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