En el ambito de apego ansioso, Tabla de contenidos

  1. Introducción

  2. ¿Qué es el apego?

  3. Tipos de apego en adultos jóvenes

  4. Relaciones intermitentes y aparición de síntomas

  5. Impacto en el entorno

  6. Estrategias terapéuticas para el apego ansioso

  7. Preguntas frecuentes

  8. Disclaimer

Introducción

En los últimos años ha crecido notablemente el interés por comprender los tipos de apego en adultos jóvenes, especialmente en el contexto de relaciones intermitentes que pueden agravar la aparición de síntomas ansioso-depresivos. Soy Herling Sanhueza Yáñez, Psicóloga Clínica especialista en Terapia Familiar y de Pareja de Enmente, y en mi práctica clínica he observado de forma reiterada cómo estas dinámicas afectan a adolescentes y adultos jóvenes, complicando no solo sus relaciones de pareja, sino también su bienestar emocional general.

El concepto de apego, desarrollado originalmente por John Bowlby, se refiere a los patrones de vinculación emocional que se establecen desde la infancia y que tienden a persistir, con distintos grados de estabilidad, en la vida adulta (Bowlby, 1969). Comprender estos patrones ofrece una perspectiva valiosa para explicar por qué ciertas personas experimentan dificultades emocionales recurrentes en sus relaciones, incluso cuando cuentan con recursos personales y sociales aparentemente suficientes.

En mi experiencia clínica he visto cómo estos patrones no solo influyen en las relaciones románticas, sino también en las amistades y en el ámbito laboral. Un joven adulto con apego ansioso puede, por ejemplo, tener dificultades para confiar en sus compañeros de trabajo, lo que repercute negativamente en su desempeño profesional. Por su parte, quienes presentan apego evitativo suelen evitar la intimidad emocional en sus amistades, lo que deriva en relaciones superficiales y una sensación persistente de aislamiento. Estas observaciones clínicas resaltan la importancia de abordar los problemas de apego para mejorar el bienestar general y la calidad de vida de las personas que consultan.

¿Qué es el apego?

El apego es un vínculo emocional profundo que se desarrolla entre un niño y sus cuidadores principales, y que influye de manera decisiva en la forma en que esa persona construirá sus relaciones futuras (Bowlby, 1969). Según la teoría del apego, existen principalmente cuatro tipos: seguro, ansioso, evitativo y desorganizado. Cada uno se caracteriza por patrones diferenciados de comportamiento, pensamiento y regulación emocional dentro de las relaciones interpersonales.

En mi consulta en Enmente he observado que las personas con apego ansioso a menudo buscan validación constante y temen el abandono, mientras que quienes presentan apego evitativo tienden a distanciarse de la intimidad emocional como estrategia de protección. Estos patrones no solo afectan las relaciones de pareja, sino también la relación con uno mismo y la capacidad de regular las propias emociones frente al estrés relacional.

El apego seguro, que se desarrolla a partir de experiencias tempranas de cuidado consistente y sensible, se asocia con la capacidad de formar relaciones estables y saludables. Las personas con apego seguro suelen mostrar mayor capacidad para manejar el estrés y la adversidad, lo que les permite sostener una perspectiva equilibrada frente a los conflictos interpersonales. En contraste, el apego desorganizado —que puede surgir de experiencias traumáticas o de relaciones inconsistentes con los cuidadores— se asocia con dificultades significativas para formar y sostener vínculos. Estos individuos suelen combinar comportamientos ansiosos y evitativos, lo que complica todavía más su capacidad de conectar de forma estable con otras personas.

Es importante destacar que estos estilos no son categorías rígidas ni inmutables, sino tendencias relacionales que pueden expresarse con distinta intensidad según el vínculo específico y el momento vital de la persona. En consulta suelo explicar que el apego funciona más como un espectro que como una etiqueta fija: una misma persona puede mostrar rasgos predominantemente seguros en su relación de pareja actual y, al mismo tiempo, activar patrones ansiosos frente a figuras de autoridad o en contextos de alta exigencia laboral. Esta flexibilidad, lejos de ser una contradicción, es justamente lo que permite que el trabajo terapéutico tenga sentido: si el apego fuera completamente fijo, no habría margen de cambio posible.

Tipos de apego en adultos jóvenes

El apego en adultos jóvenes suele manifestarse de manera más compleja debido a la acumulación de experiencias relacionales previas y a la búsqueda activa de independencia propia de esta etapa. Investigación reciente confirma que el apego seguro se asocia con mayor satisfacción en las relaciones románticas, mientras que los estilos ansioso y evitativo predicen niveles más bajos de satisfacción (Gurjar, 2026). Este hallazgo es consistente con lo que observo en consulta: los jóvenes con apego ansioso tienden a mostrar un alto grado de ansiedad y estrés relacional, reflejado en su necesidad de cercanía constante y en el miedo al rechazo.

Por otro lado, quienes presentan apego evitativo suelen preferir la independencia y reprimen sus emociones, lo que dificulta la construcción de relaciones profundas. Un estudio con adultos emergentes encontró que las memorias tempranas de ansiedad de separación se asocian de forma significativa con un mayor apego ansioso en la vida adulta, mientras que esa asociación no se observa con el apego evitativo (Bassi et al., 2022). Esto sugiere que las experiencias de separación en la infancia dejan una huella particular en los patrones de apego ansioso, más que en los evitativos.

El apego desorganizado, aunque menos frecuente, puede manifestarse como una combinación de ansiedad y evitación, generando comportamientos erráticos dentro de las relaciones. Además, la calidad del vínculo familiar de origen sigue teniendo peso en la adultez: una investigación reciente con jóvenes adultos exploró la relación entre el conflicto parental percibido y el estilo de apego desarrollado, evidenciando que las dinámicas familiares tempranas continúan siendo un factor relevante a la hora de comprender los patrones relacionales actuales (Khatri y Kewalramani, 2026).

En mi práctica clínica he observado que los jóvenes adultos con apego ansioso a menudo experimentan una verdadera montaña rusa emocional en sus relaciones. Pueden sentirse eufóricos cuando reciben atención, pero caen rápidamente en el miedo y la inseguridad ante cualquier señal de desapego por parte de su pareja. Esta oscilación emocional resulta agotadora tanto para ellos como para quienes los rodean. Por su parte, los adultos jóvenes con apego evitativo tienden a minimizar la importancia de las relaciones cercanas, priorizando logros profesionales o intereses personales por sobre la intimidad. He trabajado con pacientes que, pese a ser exitosos en sus carreras, sienten un profundo vacío emocional debido a la falta de conexiones significativas.

Relaciones intermitentes y aparición de síntomas

Las relaciones intermitentes, caracterizadas por ciclos de ruptura y reconciliación, son más comunes entre personas con apego ansioso o desorganizado. Estos ciclos pueden intensificar la ansiedad y la depresión, ya que la incertidumbre constante alimenta el miedo al abandono y refuerza patrones de comportamiento disfuncionales. Un estudio longitudinal que siguió a más de quinientas personas en relaciones de pareja encontró que este patrón de ruptura y reconciliación repetida —lo que los investigadores denominan “relationship cycling”— se asocia con un aumento sostenido de síntomas depresivos y ansiosos, efecto que puede mantenerse más de un año después de evaluado el patrón inicial (Monk et al., 2022).

En mi experiencia clínica he observado que estos patrones pueden derivar en un aumento del consumo de sustancias como una forma de lidiar con el malestar emocional que generan. Esta observación coincide con hallazgos recientes sobre el papel del apego ansioso como mediador entre emociones difíciles, como la tristeza, y la inclinación hacia conductas adictivas, incluido el consumo problemático de sustancias (Fuchshuber et al., 2024). Es decir, no es solo la inestabilidad relacional en sí la que genera malestar, sino la forma en que el apego ansioso amplifica la respuesta emocional frente a esa inestabilidad.

Además, las relaciones intermitentes provocan un desgaste emocional significativo. La constante ruptura y reconciliación impide que las personas desarrollen una base segura en sus vínculos, lo que a su vez puede derivar en una disminución de la autoestima y un aumento de la autocrítica. He trabajado con pacientes que, tras múltiples ciclos de ruptura, desarrollan una visión negativa de sí mismos, llegando a creer que son “difíciles de amar” o “imposibles de satisfacer”.

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Estos sentimientos de insuficiencia pueden extenderse a otras áreas de la vida, afectando el rendimiento académico o profesional. En mi consulta suelo ver jóvenes adultos que, debido a la carga emocional de sus relaciones intermitentes, experimentan dificultades para concentrarse y cumplir con sus responsabilidades laborales o estudiantiles.

Impacto en el entorno

El impacto del apego ansioso no se limita al individuo, sino que se extiende a su entorno cercano. Las parejas de personas con este tipo de apego pueden sentirse sobrecargadas por la necesidad de validación constante y por reacciones emocionales intensas. En el ámbito familiar, estas dinámicas pueden generar tensiones y malentendidos que complican la comunicación y el apoyo emocional mutuo.

Desde mi práctica clínica como Psicóloga Clínica especialista en Terapia Familiar y de Pareja de Enmente, recomiendo el fortalecimiento de la comunicación abierta y el establecimiento de límites claros como estrategias centrales para mejorar la dinámica familiar y de pareja.

He observado que las dinámicas de apego pueden tener un efecto dominó en el entorno familiar, especialmente cuando uno de los miembros presenta un apego ansioso o evitativo. Esta observación clínica es coherente con evidencia reciente: un estudio con cientos de familias mostró que el apego adulto de los padres actúa como mediador en la transmisión intergeneracional de los estilos de crianza, es decir, que la forma en que los padres fueron criados influye en su propio apego, y este a su vez moldea cómo crían a sus hijos (Shiraishi et al., 2022). En familias donde un progenitor presenta apego ansioso, puede haber una tendencia a la sobreprotección, lo que a su vez influye en el desarrollo del apego de los hijos, quienes pueden crecer con una sensación de inseguridad y replicar estos patrones en sus propias relaciones adultas.

Por otro lado, en familias donde prevalece el apego evitativo suele haber una falta de expresión emocional y una tendencia a evitar los conflictos, lo que lleva a una comunicación superficial y a la falta de conexión emocional. Esto puede traducirse en adolescentes que se sienten distantes o desconectados de sus padres, perpetuando el ciclo de apego evitativo en las futuras generaciones.

Estrategias terapéuticas para el apego ansioso

El tratamiento de los patrones de apego puede incluir diversas estrategias terapéuticas. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ayuda a las personas a identificar y modificar pensamientos y comportamientos disfuncionales asociados al miedo al abandono. También resulta especialmente útil la terapia de pareja centrada en el apego, donde se trabaja en conjunto para mejorar la comunicación y reconstruir la confianza.

Entre los enfoques con mayor respaldo empírico se encuentra la Terapia Focalizada en las Emociones (EFT, por su sigla en inglés), que concibe los conflictos de pareja como interrupciones del vínculo de apego. Un metaanálisis reciente que revisó de forma exhaustiva la evidencia disponible confirmó que la EFT continúa siendo uno de los tratamientos de pareja más efectivos, con beneficios que se mantienen incluso años después de finalizado el proceso terapéutico (Spengler et al., 2022). En mi consulta integro elementos de este enfoque junto con el Método Gottman, especialmente cuando el apego ansioso o evitativo está generando ciclos repetitivos de conflicto en la pareja.

Recomiendo además la integración de técnicas de mindfulness y regulación emocional para reducir los síntomas ansioso-depresivos asociados a patrones de apego desadaptativos. En mi consulta he observado cómo estas técnicas pueden mejorar significativamente la calidad de vida y las relaciones interpersonales de quienes las incorporan de manera sostenida.

Una estrategia efectiva que he implementado en mi práctica clínica es la Terapia Basada en la Mentalización (MBT), que se centra en mejorar la capacidad de las personas para comprender y reflexionar sobre sus propios estados mentales y los de los demás. Esta terapia resulta particularmente útil para quienes presentan apego desorganizado, ya que les ayuda a desarrollar una comprensión más clara de sus propias emociones y comportamientos, y de cómo estos impactan en sus vínculos.

Asimismo, la Terapia Dialéctico-Conductual (DBT) puede ser utilizada para trabajar en la regulación emocional y la tolerancia al malestar, aspectos cruciales para quienes tienen apego ansioso. La DBT proporciona herramientas prácticas para manejar emociones intensas y mejorar la estabilidad emocional, promoviendo así la formación de relaciones más saludables y estables a largo plazo.

Un elemento que suelo enfatizar en el proceso terapéutico es que ninguna de estas herramientas funciona de manera aislada. El trabajo con el apego ansioso requiere, casi siempre, una combinación de intervención individual y de pareja: mientras la terapia individual permite a la persona reconocer el origen de sus miedos al abandono y desarrollar una mayor tolerancia a la incertidumbre relacional, la terapia de pareja ofrece un espacio para practicar nuevas formas de comunicación en tiempo real, con el terapeuta como facilitador del proceso. En los casos de relaciones intermitentes, esta combinación resulta especialmente valiosa, ya que permite abordar tanto los patrones individuales de apego como la dinámica cíclica que ambos miembros de la pareja sostienen sin necesariamente proponérselo.

Preguntas frecuentes

¿Cómo afecta el apego ansioso a las relaciones de pareja?

El apego ansioso puede llevar a comportamientos de dependencia y a un miedo intenso al abandono, lo que afecta la estabilidad de la relación. Las constantes demandas de atención y validación pueden desgastar a la pareja, generando conflictos y malentendidos recurrentes.

¿Qué papel juega el apego en la salud mental?

El apego influye directamente en la capacidad de regulación emocional y puede estar vinculado a trastornos como la ansiedad y la depresión. Un apego seguro puede actuar como factor protector, mientras que los apegos ansioso o evitativo pueden aumentar la vulnerabilidad frente a problemas de salud mental, especialmente en contextos de relaciones inestables.

¿Cómo puede la terapia ayudar con el apego ansioso?

La terapia entrega herramientas concretas para identificar patrones de comportamiento y desarrollar habilidades de comunicación y regulación emocional. Con un enfoque adecuado, como la EFT, la MBT o la DBT, es posible transformar las inseguridades relacionadas con el apego en fortalezas personales.

¿El apego se puede cambiar en la adultez?

Sí, mediante la terapia y el trabajo personal es posible modificar patrones de apego para mejorar las relaciones. Aunque estos patrones se desarrollan tempranamente, no son inmutables y pueden reconfigurarse con esfuerzo sostenido y el apoyo adecuado.

¿Qué estrategias pueden ayudar a manejar el apego evitativo?

El desarrollo de la empatía y la apertura emocional son claves para manejar patrones de apego evitativo. Las terapias que fomentan la autorreflexión y la comunicación abierta pueden facilitar una conexión emocional más genuina con los demás.

Disclaimer

Este artículo es de carácter informativo y no sustituye la atención profesional. Si tienes preocupaciones relacionadas con el apego y la salud mental, te animo a consultar con un profesional acreditado.

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Sobre la Autora

Herling Sanhueza Yáñez, es psicóloga clínica, terapeuta de pareja y familia y especialista en psicoterapia. Es psicóloga de la Universidad de Concepción y Magíster en Psicología Comunitaria por la Universidad de Chile. Cuenta con formación especializada en Terapia Familiar y de Parejas y experiencia clínica en distintos contextos de atención psicológica en Chile.

Su práctica integra modelos psicoterapéuticos con respaldo empírico, incluyendo Terapia Centrada en las Emociones (EFT), Método Gottman, Terapia Cognitivo-Conductual, Terapia Conductual Integrativa de Pareja (IBCT), Terapia Dialéctico-Conductual (DBT) y Terapia Breve Estratégica, seleccionando las estrategias de intervención de acuerdo con las características y necesidades de cada caso.

Referencias bibliográficas

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Bowlby, J. (1969). Attachment and Loss: Vol. 1. Attachment. Basic Books. (referencia clásica fundacional de la teoría del apego)

Fuchshuber, J., Andres, D., Prandstätter, T., Roithmeier, L., Schmautz, B., Schwerdtfeger, A., & Unterrainer, H.-F. (2024). Influence of anxious attachment on the relationship between primary emotions and substance-related addictive behaviors. Frontiers in Public Health, 12. https://doi.org/10.3389/fpubh.2024.1380539

Gurjar, T. (2026). Attachment styles and relationship satisfaction among young adults (20–25 years). International Journal of Indian Psychology, 14(1). https://doi.org/10.25215/1401.170

Khatri, A., & Kewalramani, S. (2026). Relationship between parental conflict and attachment style in young adults. International Journal of Indian Psychology, 14(1). https://doi.org/10.25215/1401.183

Monk, J. K., Ogolsky, B. G., & colaboradores (2022). Relationship cycling and psychological distress among young adults: A longitudinal study. Family Relations. University of Missouri.

Shiraishi, N., Murakami, M., Goto, Y., & Kitamura, T. (2022). Intergenerational transmission of child-rearing styles mediated by adult attachment: A structural equation model approach. PCN Reports, 1(3). https://doi.org/10.1002/pcn5.22

Spengler, P. M., Lee, N. A., Wiebe, S. A., & Wittenborn, A. K. (2022/2024). A comprehensive meta-analysis on the efficacy of emotionally focused couple therapy. Couple and Family Psychology: Research and Practice, 13(2), 81-99. https://doi.org/10.1037/cfp0000233

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