En terapia de pareja, Tabla de contenidos
Introducción
Soy Herling Sanhueza Yáñez, psicoterapeuta especialista en terapia de pareja y familia de Enmente. Te invito a leer el siguiente artículo:
La terapia de pareja es una intervención psicológica especializada que busca comprender y modificar los patrones de interacción que generan malestar en una relación. Puede abordar dificultades de comunicación, conflictos recurrentes, desconexión emocional, problemas de intimidad, infidelidad, pérdida de confianza, diferencias en la crianza o el proyecto de vida, entre otras situaciones.
A diferencia de una conversación informal, la terapia de pareja es un proceso clínico estructurado, en el que se establecen objetivos terapéuticos y se seleccionan estrategias de intervención de acuerdo con las características y necesidades de cada pareja.
La investigación acumulada durante las últimas décadas muestra que la terapia de pareja puede producir mejoras significativas en la satisfacción con la relación, la comunicación, la intimidad emocional y determinados patrones de interacción. Un metaanálisis que reunió 58 estudios, 40 muestras independientes y 2.092 parejas encontró efectos grandes sobre la satisfacción relacional, además de mejoras en comunicación, intimidad emocional y conductas de pareja (Roddy et al., 2020).
¿Qué es la terapia de pareja?
La terapia de pareja es un tratamiento psicológico en el que el foco principal no está exclusivamente en una persona, sino en la relación y los patrones de interacción que se establecen entre sus miembros.
Dependiendo del motivo de consulta, el proceso puede trabajar:
comunicación y escucha;
conflictos recurrentes;
regulación emocional;
patrones de crítica, defensa o evitación;
intimidad emocional y sexual;
confianza y reparación después de una ruptura del acuerdo de pareja;
infidelidad;
dificultades relacionadas con la crianza;
diferencias respecto al dinero o la convivencia;
proyectos de vida diferentes;
procesos de separación o reorganización de la relación.
El objetivo no consiste necesariamente en conseguir que la pareja permanezca junta. En determinados casos, la terapia puede ayudar a reconstruir la relación; en otros, puede ayudar a tomar decisiones con mayor claridad y desarrollar una separación respetuosa.
¿Cómo funciona la terapia de pareja?
Aunque existen diferentes modelos de intervención, la terapia suele comenzar con una evaluación de la situación actual, la historia de la relación, los principales motivos de conflicto y los objetivos de ambos miembros.
El terapeuta busca identificar los patrones repetitivos de interacción que mantienen el problema. Por ejemplo, una discusión puede comenzar con una crítica, continuar con una respuesta defensiva, aumentar la intensidad emocional y terminar con alejamiento o silencio. El problema no es únicamente el contenido de la discusión, sino el ciclo de interacción que se repite.
A partir de esta evaluación se definen objetivos y estrategias terapéuticas. La intervención puede incluir entrenamiento en comunicación, modificación de conductas, regulación emocional, trabajo con apego, aceptación de diferencias, reparación de experiencias dolorosas y desarrollo de nuevas formas de interacción.
La investigación realizada en contextos clínicos también muestra resultados positivos. Un metaanálisis de 48 estudios no aleatorizados encontró efectos de magnitud moderada tanto en resultados relacionales como individuales, aunque también observó una heterogeneidad importante entre los estudios (Owen et al., 2023).
Beneficios de la terapia de pareja respaldados por evidencia
Mejora de la satisfacción con la relación
Uno de los resultados más estudiados es la satisfacción relacional. La evidencia acumulada indica que las parejas que participan en tratamientos psicológicos pueden experimentar mejoras importantes respecto de sus niveles iniciales de satisfacción (Roddy et al., 2020).
Mejora de la comunicación
La terapia puede ayudar a identificar patrones comunicacionales que aumentan el conflicto, como la crítica, la actitud defensiva, la escalada de las discusiones o la evitación.
El objetivo no consiste simplemente en enseñar a las parejas a “hablar mejor”, sino en modificar los procesos que hacen que determinadas conversaciones terminen sistemáticamente en conflicto o desconexión.
Reducción de patrones de conflicto
Muchas parejas no discuten necesariamente por un único tema. Con frecuencia, diferentes problemas terminan activando el mismo ciclo relacional.
La terapia busca reconocer ese ciclo y desarrollar respuestas alternativas. La evidencia disponible muestra efectos positivos de la terapia de pareja sobre diferentes indicadores relacionales y conductuales (Roddy et al., 2020; Owen et al., 2023).
Reconexión emocional
Algunos modelos terapéuticos ponen especial énfasis en la seguridad emocional, el apego y la respuesta de cada miembro frente a las necesidades del otro.
La Terapia Centrada en las Emociones (EFT/TCE), por ejemplo, cuenta con evidencia acumulada que muestra efectos de magnitud media a grande y mantenimiento de los resultados durante el seguimiento (Spengler et al., 2024).
Métodos utilizados en terapia de pareja
La investigación contemporánea en terapia de pareja no permite afirmar que exista un único modelo que sea superior para todas las parejas. Diferentes enfoques cuentan con apoyo empírico y pueden resultar adecuados dependiendo del problema, los objetivos terapéuticos y las características de quienes consultan.
Terapia Centrada en las Emociones (EFT/TCE)
La Terapia Centrada en las Emociones para parejas (EFT) fue desarrollada a partir del trabajo de Sue Johnson y Leslie Greenberg y se encuentra fundamentada, entre otros elementos, en la teoría del apego.
El modelo considera que muchos conflictos persistentes están relacionados con ciclos negativos de interacción y con necesidades de conexión, seguridad y respuesta emocional.
Una revisión metaanalítica publicada en 2024 analizó 20 estudios y 332 parejas. Encontró efectos de magnitud media a grande en diferentes comparaciones y resultados, además de evidencia de mantenimiento de los beneficios en el seguimiento. Los autores estimaron que aproximadamente el 70% de las parejas estaban libres de síntomas al finalizar el tratamiento (Spengler et al., 2024).
Estos resultados respaldan a EFT como uno de los modelos de terapia de pareja con evidencia empírica, aunque no significan que sea necesariamente el tratamiento más adecuado para todas las parejas.
Terapia Cognitivo-Conductual de Pareja (TCC)
La terapia cognitivo-conductual de pareja trabaja sobre pensamientos, emociones y conductas que participan en los problemas relacionales.
Puede ser especialmente útil cuando existen patrones conductuales claramente identificables, dificultades para resolver problemas, comunicación disfuncional o conductas que mantienen el conflicto.
La investigación acumulada sobre terapia de pareja incluye modelos conductuales y cognitivo-conductuales entre los tratamientos con apoyo empírico.
Método Gottman
El Método Gottman se desarrolló a partir de décadas de investigación observacional sobre relaciones de pareja.
Uno de sus aportes más conocidos es la identificación de patrones relacionales asociados con mayor deterioro de la relación, incluyendo crítica, desprecio, actitud defensiva y evasión.
La intervención se centra en fortalecer habilidades de amistad, comunicación, regulación del conflicto y conexión dentro de la relación.
Terapia Conductual Integrativa de Pareja (IBCT)
La Terapia Conductual Integrativa de Pareja (IBCT) combina estrategias orientadas al cambio conductual con estrategias de aceptación.
Una de sus características es trabajar no solamente para modificar determinadas conductas, sino también para ayudar a la pareja a comprender y aceptar diferencias que pueden ser difíciles de eliminar completamente.
Terapia sistémica
La terapia sistémica considera los problemas de pareja dentro de un contexto relacional más amplio. Puede explorar la influencia de las familias de origen, los roles, las lealtades, las pautas de interacción y otros sistemas relevantes.
Terapia narrativa
La terapia narrativa trabaja con las historias y significados que las personas construyen respecto de sí mismas, de su pareja y de su relación. Una de sus ideas centrales es separar a las personas del problema y favorecer relatos alternativos sobre la relación.
¿Cómo afrontar las dificultades en terapia de pareja?
La evidencia acumulada respalda diferentes modelos de intervención y muestra que la terapia de pareja, en términos generales, puede producir mejoras significativas en resultados relacionales.
Por eso, una pregunta clínicamente más útil que “¿cuál es la mejor terapia?” es:
¿Qué modelo y qué estrategias son más adecuados para este problema específico y para esta pareja?
La elección debería considerar el motivo de consulta, la gravedad y duración del conflicto, los objetivos de ambos miembros, las características individuales y relacionales y la formación específica del terapeuta.
¿Cuándo es recomendable buscar terapia de pareja?
No es necesario esperar a que una relación llegue a una crisis extrema para consultar.
Puede ser recomendable buscar ayuda profesional cuando existe:
comunicación deteriorada;
discusiones frecuentes que terminan siempre de la misma manera;
sensación de distancia emocional;
disminución sostenida de la satisfacción con la relación;
dificultades en la intimidad;
infidelidad o pérdida de confianza;
conflictos relacionados con dinero;
diferencias importantes en crianza;
desacuerdos sobre convivencia o proyecto de vida;
dificultades para reparar después de una discusión;
pensamientos recurrentes sobre separación;
sensación de que los mismos problemas aparecen una y otra vez sin solución.
Consultar no significa necesariamente que la relación esté destinada a terminar. Puede ser precisamente una oportunidad para intervenir antes de que los patrones relacionales se vuelvan más rígidos.
¿La terapia de pareja sirve después de una infidelidad?
Puede ser útil, aunque la intervención requiere una evaluación cuidadosa.
Después de una infidelidad pueden aparecer pérdida de confianza, hipervigilancia, rabia, culpa, vergüenza y una intensa sensación de inseguridad dentro de la relación.
El proceso terapéutico puede abordar las consecuencias de la ruptura del acuerdo, comprender los factores que participaron en la crisis y evaluar si existen condiciones para una eventual reparación.
No todas las parejas decidirán continuar juntas. La terapia puede ayudar tanto en procesos de reconstrucción como en decisiones de separación.
¿Qué pasa si uno de los dos no quiere ir a terapia?
La terapia de pareja suele realizarse con ambos miembros, pero existen situaciones en las que una persona puede comenzar un proceso individual.
Trabajar individualmente puede ayudar a comprender el propio patrón de participación en el conflicto, regular las respuestas emocionales, clarificar necesidades y tomar decisiones respecto de la relación.
Sin embargo, cuando el objetivo es modificar directamente un patrón relacional, la participación de ambos miembros puede ser especialmente importante.
¿Cuánto dura la terapia de pareja?
No existe un número universal de sesiones.
La duración depende del tipo de problema, su antigüedad, la intensidad del conflicto, los objetivos de la pareja, la respuesta al tratamiento y el modelo terapéutico utilizado.
Algunas intervenciones pueden ser relativamente breves, mientras que situaciones complejas pueden requerir procesos más prolongados.
Por ello, afirmar que toda terapia de pareja debe durar exactamente 8, 12 o 20 sesiones sería clínicamente impreciso.
¿La terapia de pareja garantiza que la relación continúe?
No.
El objetivo de la terapia no debería ser mantener una relación a cualquier costo, sino favorecer condiciones para que las personas puedan comprender lo que está ocurriendo, modificar aquello que sea posible y tomar decisiones informadas.
En algunos casos, el resultado puede ser una relación más satisfactoria. En otros, puede consistir en una separación elaborada y respetuosa.
¿Cuándo no es recomendable comenzar directamente con terapia de pareja conjunta?
No todas las situaciones deben abordarse inicialmente mediante terapia conjunta.
Cuando existe violencia de pareja, coerción, amenazas, miedo intenso, control o una desigualdad que impide una participación segura y voluntaria, es necesaria una evaluación clínica específica antes de iniciar una intervención conjunta.
La seguridad de ambas personas debe ser una consideración prioritaria al determinar la modalidad de intervención.
Preguntas frecuentes
¿La terapia de pareja funciona?
La evidencia científica acumulada indica que la terapia de pareja puede producir mejoras significativas en satisfacción relacional, comunicación, intimidad emocional y otros resultados relacionados con el funcionamiento de la pareja (Roddy et al., 2020; Owen et al., 2023).
¿Es solo para matrimonios?
No. La terapia de pareja puede aplicarse a relaciones de pareja independientemente de si existe matrimonio, convivencia u otra forma de compromiso.
¿Se puede hacer terapia de pareja online?
Sí. La terapia de pareja puede realizarse mediante videoconferencia cuando existen condiciones adecuadas de privacidad, seguridad y conectividad.
¿Hay que estar al borde de la separación para consultar?
No. Las parejas pueden consultar ante conflictos recurrentes, pérdida de conexión, dificultades de comunicación o cambios importantes en la relación, incluso antes de llegar a una crisis grave.
¿Qué modelo de terapia de pareja debería elegir?
No existe un modelo universalmente superior. La elección debería realizarse considerando el problema específico, los objetivos terapéuticos, la evidencia disponible y la formación del profesional.
¿Puede ayudar si solo uno de los dos quiere continuar?
Puede ser posible comenzar trabajando individualmente, aunque determinados objetivos requieren posteriormente la participación de ambos miembros.
Sobre la autora
Herling Sanhueza Yáñez es psicóloga clínica, terapeuta de pareja y familia y especialista en psicoterapia. Es psicóloga de la Universidad de Concepción y Magíster en Psicología Comunitaria por la Universidad de Chile. Cuenta con formación especializada en Terapia Familiar y de Parejas y experiencia clínica en distintos contextos de atención psicológica en Chile.
Su práctica integra modelos psicoterapéuticos con respaldo empírico, incluyendo Terapia Centrada en las Emociones (EFT), Método Gottman, Terapia Cognitivo-Conductual, Terapia Conductual Integrativa de Pareja (IBCT), Terapia Dialéctico-Conductual (DBT) y Terapia Breve Estratégica, seleccionando las estrategias de intervención de acuerdo con las características y necesidades de cada caso.
Referencias
Owen, J., Sinha, S., Polser, G. C., Hangge, A., Davis, J., Blum, L., & Drinane, J. (2023). Meta-analysis of couple therapy in non-randomized clinical trial studies: Individual and couple level outcomes. Family Process, 62(3), 976–992. https://doi.org/10.1111/famp.12889
Roddy, M. K., Walsh, L. M., Rothman, K., Hatch, S. G., & Doss, B. D. (2020). Meta-analysis of couple therapy: Effects across outcomes, designs, timeframes, and other moderators. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 88(7), 583–596. https://doi.org/10.1037/ccp0000514
Spengler, P. M., Lee, N. A., Wiebe, S. A., & Wittenborn, A. K. (2024). A comprehensive meta-analysis on the efficacy of emotionally focused couple therapy. Couple and Family Psychology: Research and Practice, 13(2), 81–99. https://doi.org/10.1037/cfp0000233
Spengler, E. S., DeVore, E. N., Spengler, P. M., & Lee, N. A. (2020). What does “couple” mean in couple therapy outcome research? A systematic review of the implicit and explicit inclusion and exclusion of gender and sexual minority individuals and identities. Journal of Marital and Family Therapy, 46(2), 240–255. https://doi.org/10.1111/jmft.12415
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