Introducción: Terapia de pareja

En el ámbito de terapia de pareja, Soy Herling Sanhueza Yáñez, Psicóloga Clínica especialista en Terapia Familiar y de Pareja de Enmente. La crítica en la pareja es un fenómeno común que puede erosionar lentamente la relación si no se maneja adecuadamente.

En mi práctica clínica, he observado cómo la crítica y el desprecio pueden llevar a la desintegración emocional de las parejas, afectando no solo a los individuos involucrados, sino también a sus familias y entorno cercano.

Casi todas las parejas se critican alguna vez. El problema aparece cuando la crítica deja de ser un episodio y se convierte en el idioma habitual de la relación: cada desacuerdo termina en un juicio sobre quién es el otro, no sobre lo que ocurrió. Si además aparece el desprecio —el sarcasmo, la burla, el gesto de desdén—, la pareja deja de sentirse un equipo y empieza a sentirse un tribunal.

Desde la práctica clínica, quien critica suele estar pidiendo cercanía o reconocimiento sin saber cómo formularlo, y quien recibe la crítica suele defenderse o retirarse, de modo que el ciclo se repite. Entender qué dice hoy la investigación, qué no dice y qué se puede hacer en terapia ayuda a salir de los mitos, como la idea de que una sola mirada de desprecio condena a una relación.

Como especialista en terapia familiar y de pareja, considero esencial equipar a las parejas con herramientas prácticas para manejar estos desafíos y fortalecer su vínculo emocional. En este artículo, exploraré diversas estrategias terapéuticas que pueden ayudar a las parejas a superar estos obstáculos y construir una relación más saludable y satisfactoria.

Qué son la crítica y el desprecio

El modelo de los Cuatro Jinetes —crítica, desprecio, actitud defensiva y evasión (stonewalling)— fue propuesto por John Gottman a partir de décadas de observación de parejas. Son constructos clínicos y de codificación observacional: sirven para reconocer patrones, no para diagnosticar a una persona ni a una relación.

Forma - Dónde se centra

Ejemplo

Respuesta habitual (descripción clínica)

Queja

En una conducta puntual

"Me dolió que no avisaras que llegarías tarde."

Explicar, reparar

Crítica

En el carácter de la persona

"Eres un irresponsable, nunca piensas en mí."

Defenderse, contraatacar

Desprecio

En la jerarquía: "yo soy mejor que tú"

Ironía, burla, ojos en blanco, insultos

Herida, retirada, resentimiento

La diferencia clave es que una queja se puede resolver, mientras que la crítica y el desprecio atacan la identidad de la persona y por eso suelen gatillar defensa o retirada. El desprecio es más grave porque rompe la igualdad entre ambos: ya no hay dos personas con un problema, sino una "correcta" y otra "defectuosa".

Qué dice la evidencia

Menos comunicación negativa, más satisfacción (en el mismo momento). Johnson et al. (2022) analizaron tres estudios longitudinales con evaluaciones repetidas de comunicación y satisfacción. En uno de ellos combinaron observación directa y autorreporte, y codificaron conductas como crítica, actitud defensiva, evasión y desprecio. El hallazgo más consistente fue concurrente: en los momentos en que una pareja mostraba menos comunicación negativa que lo habitual, también se sentía más satisfecha. La comunicación positiva, en cambio, rara vez se asoció con la satisfacción dentro de cada persona. Los autores concluyen que los cambios en la comunicación negativa covarían con la satisfacción más de lo que la predicen.

La vida cotidiana también cuenta. Ryjova et al. (2024) siguieron a 106 parejas jóvenes de distinto género (edad media cercana a 22,6 años), registraron fragmentos de su comunicación diaria y evaluaron los resultados aproximadamente un año después. La hostilidad, propia y de la pareja, se asoció con más agresión de pareja y menor satisfacción posterior. Sin embargo, la hostilidad no predijo la ruptura; sí lo hizo el retiro, mientras que la calidez y el juego redujeron la probabilidad de separarse. Un resultado inesperado fue que el juego propio se vinculó con menor satisfacción posterior.

Qué se puede afirmar con seguridad. Los estudios recientes coinciden en una idea modesta pero útil: la negatividad hostil y el retiro acompañan a la insatisfacción, y la calidez acompaña a la estabilidad. Lo que no está establecido es cuánto de ello es causa, cuánto consecuencia y cuánto efecto de terceros factores como el estrés, la salud o la historia de apego.

Por qué aparecen la crítica y el desprecio

Con frecuencia se arma un ciclo de persecución y retirada: uno insiste, reclama y critica porque siente distancia; el otro se defiende, se calla o se va porque se siente atacado. Cada respuesta confirma la peor lectura del otro ("no le importo", "nunca voy a hacerlo bien"). Es una descripción clínica ampliamente usada en terapia de pareja; en los estudios citados aparece en forma de hostilidad y retiro, y sirve como mapa para intervenir, no como etiqueta para uno de los dos.

El desprecio, por su parte, suele alimentarse de resentimientos acumulados: cada desencuentro no resuelto se guarda como "prueba" de que el otro es el problema. Es una observación clínica que conviene tratar como hipótesis de trabajo, no como conclusión de los estudios citados.Estrategias terapéuticas para manejar la crítica

Para abordar la crítica y el desprecio en la pareja, recomiendo varias estrategias terapéuticas basadas en la evidencia. Una de las más efectivas es la terapia focalizada en las emociones (EFT), que ayuda a las parejas a identificar y expresar sus necesidades emocionales subyacentes de manera saludable (Rathgeber et al., 2019).

Otra estrategia clave es la reformulación de la crítica. Esto implica convertir ataques globales en solicitudes específicas y observables. Por ejemplo, en lugar de decir "eres egoísta", se puede reformular como "me gustaría que consideres mis necesidades también".

Además, el uso de la terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ser beneficioso para ayudar a las parejas a identificar los patrones de pensamiento negativos que conducen a la crítica y el desprecio. En mi experiencia, trabajar con parejas para desafiar estos pensamientos y reemplazarlos con alternativas más positivas puede llevar a una comunicación más abierta y respetuosa.

En mi consulta, también utilizo la técnica de reencuadre, que ayuda a las parejas a ver las situaciones desde una perspectiva diferente. Esto puede ser especialmente útil cuando las emociones son intensas y es difícil ver el punto de vista del otro. Al reencuadrar, las parejas pueden encontrar nuevas formas de resolver conflictos y entenderse mutuamente.

Cómo se aborda en terapia de pareja

No existe un protocolo único para "curar" la crítica y el desprecio. Los modelos con apoyo empírico coinciden, con matices, en tres movimientos. En varios de ellos, las primeras sesiones combinan una evaluación conjunta con entrevistas individuales, reconstruyen la historia de la relación y definen un objetivo compartido. Solo después se trabajan las conversaciones difíciles en vivo, porque cambiar el modo de discutir exige práctica guiada, no solo comprensión. Cuando hay violencia, consumo problemático u otros riesgos, esa evaluación inicial decide si la terapia conjunta es adecuada.

1. Detener la escalada. Se identifica el ciclo (quién critica, quién se defiende o se retira) y se nombra como el problema común, no como un defecto de una sola persona. En la terapia focalizada en las emociones (EFT) esta de-escalada es la primera etapa. También se acuerdan pausas cuando alguno se desborda emocionalmente.

2. Traducir la crítica en necesidad y petición. Detrás de "nunca me ayudas" puede haber un "me siento sola con la casa y quiero sentirte aliado". La queja bien formulada incluye la situación, su efecto emocional y una petición concreta y realizable.

3. Reconstruir la apreciación y el respeto. El antídoto del desprecio no es la cortesía forzada, sino una cultura de aprecio. Park et al. (2023), con seis conjuntos de datos y 562 parejas, examinaron la gratitud entre integrantes de una pareja en relación con la satisfacción y el compromiso, y sus asociaciones se mantuvieron aun cuando los niveles de gratitud de ambos diferían. Roth et al. (2024) hallaron, en un estudio diádico correlacional, que la gratitud mediaba la relación entre el afrontamiento conjunto del estrés y la satisfacción de la pareja.

¿Funciona? Spengler et al. (2024) reportan, para EFT, un tamaño de efecto de d = 0,93 entre antes y después del tratamiento, y de d = 0,44 frente a otras intervenciones de pareja. Irvine et al. (2024) encontraron que el Método Gottman fue más efectivo que el tratamiento habitual en confianza, manejo del conflicto, satisfacción y calidad sexual en parejas tras una infidelidad. Según sus resúmenes, los resultados son globales: no aíslan el desprecio como mecanismo de cambio. Por eso es razonable afirmar que la terapia mejora la relación, pero no que "elimina el desprecio" por sí sola.

Tres ejercicios para practicar

Son prácticas clínicas habituales; los estudios citados no las evaluaron de forma individual.

1.     Inicio suave: comienza con "Me siento… cuando… necesito…". Evita "siempre" y "nunca", y pide una sola cosa concreta.

2.     Pausa acordada: si el cuerpo se acelera o la rabia sube, acuerden detenerse unos 20 minutos o más, hacer algo que calme y volver a la conversación.

3.     Tres apreciaciones al día: dile a tu pareja tres cosas específicas y observables que valoraste hoy ("gracias por buscar a los niños, me alivió la tarde").

Practícalos primero en conversaciones de baja intensidad: se aprende a frenar en un tema menor antes de intentarlo en uno que duele mucho.

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Otro aspecto importante es el uso del humor y la empatía en la comunicación. A veces, un enfoque ligero puede desactivar situaciones tensas y permitir que ambas partes se acerquen con más apertura y menos defensividad. Sin embargo, es importante que el humor se utilice de manera adecuada y no como una forma de minimizar los sentimientos del otro.

Caso clínico y aplicación práctica

En mi práctica en Enmente, he trabajado con parejas que enfrentan desafíos significativos debido a la crítica y el desprecio. Un caso notable fue el de una pareja joven que, a pesar de su amor mutuo, había caído en patrones de crítica constante. A través de la terapia, lograron identificar las necesidades no satisfechas que subyacían a sus conflictos y aprendieron a comunicarse de manera más efectiva.

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El enfoque terapéutico incluyó sesiones individuales y de pareja, donde se trabajaron habilidades de regulación emocional y comunicación asertiva. Con el tiempo, la pareja pudo transformar su relación de una dinámica conflictiva a una de apoyo mutuo y respeto.

Este caso ilustra cómo un enfoque integrado que combina la terapia individual y de pareja puede ser efectivo para abordar problemas complejos. Al trabajar en sus propios problemas personales, cada miembro de la pareja pudo contribuir a una relación más saludable y satisfactoria.

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En otro caso, trabajé con una pareja que había estado casada durante más de una década. A pesar de los años de convivencia, habían acumulado resentimientos no resueltos. A través de sesiones intensivas, cada uno pudo expresar sus frustraciones y trabajar juntos para encontrar soluciones y compromisos. Este proceso no solo fortaleció su relación, sino que también mejoró su bienestar individual.

Integración de la terapia individual y de pareja

La terapia de pareja no debe verse como un sustituto del tratamiento individual, especialmente cuando uno o ambos miembros de la pareja enfrentan problemas de salud mental. En estos casos, es esencial integrar ambos enfoques para abordar las necesidades individuales y relacionales.

Por ejemplo, en casos de depresión o ansiedad, es vital que el tratamiento individual se centre en la regulación emocional y el desarrollo de habilidades de afrontamiento, mientras que la terapia de pareja aborda la dinámica relacional y los patrones de comunicación.

Este enfoque integrado no solo mejora la salud mental individual, sino que también fortalece la relación al proporcionar un espacio seguro para explorar y resolver conflictos. He observado que cuando ambas partes se sienten apoyadas en su crecimiento personal, son más capaces de contribuir positivamente a la relación.

En mi práctica, suelo recomendar la terapia individual para trabajar en temas personales que pueden estar afectando la relación. Esto puede incluir problemas de autoestima, manejo del estrés o traumas pasados. Al abordar estos problemas en un entorno individual, los clientes pueden encontrar nuevas formas de relacionarse con su pareja desde un lugar de mayor comprensión y empatía.

Nuevas perspectivas en terapia de pareja

La terapia de pareja está en constante evolución, y es importante estar al tanto de las nuevas tendencias y enfoques que pueden mejorar la eficacia del tratamiento. Una de estas tendencias es la incorporación de la terapia narrativa, que permite a las parejas reescribir su historia compartida de una manera que fomente una mayor conexión y comprensión mutua.

Además, la terapia basada en mindfulness está ganando popularidad como una herramienta para ayudar a las parejas a mantenerse presentes en el momento y reducir las reacciones impulsivas que pueden llevar a la crítica y el desprecio. En mi práctica, he encontrado que el mindfulness puede ser una herramienta poderosa para ayudar a las parejas a desarrollar una mayor conciencia de sus patrones de comunicación y comportamiento.

Otra área emergente es el uso de la tecnología para facilitar la terapia de pareja. Las aplicaciones y plataformas en línea pueden proporcionar a las parejas acceso a recursos y ejercicios que pueden complementar las sesiones de terapia y ayudar a mantener el progreso entre las citas.

Finalmente, es crucial recordar que cada pareja es única, y lo que funciona para una pareja puede no ser efectivo para otra. Es por eso que en mi práctica en Enmente, adapto mi enfoque a las necesidades específicas de cada pareja, asegurándome de que reciban el apoyo más relevante y efectivo para su situación particular.

Cuándo pedir ayuda profesional

Conviene consultar cuando la crítica o el desprecio se repiten durante meses, cuando conversar de un tema siempre termina igual o cuando uno de los dos empieza a evitar el contacto. Si en cambio hay miedo, control, amenazas o agresiones, no se trata de un problema de comunicación: la prioridad es la seguridad y la terapia conjunta puede no ser adecuada. En Chile, el Fono 1455 del SernamEG ofrece orientación gratuita en violencias de género y el Fono Familia de Carabineros (149) atiende emergencias. Si vives en otro país, busca la línea oficial local.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre crítica y queja? La queja habla de una conducta concreta y pide algo; la crítica convierte esa conducta en un juicio sobre el carácter de la persona. "No lavaste los platos" es una queja; "eres un flojo" es una crítica.

¿Cómo distingo una conversación difícil de una crítica? Pregúntate si el foco está en lo ocurrido o en cómo es la persona, si pides algo concreto y si puedes decirlo sin burla. Una conversación difícil puede ser incómoda y aun así respetuosa; la crítica y el desprecio dejan a quien escucha sin salida.

¿El desprecio significa que la pareja terminará? No. Los estudios muestran asociaciones y probabilidades, no sentencias. El desprecio es una señal de alerta que conviene atender, pero los patrones de comunicación pueden cambiar.

¿Se puede revertir el desprecio en terapia de pareja? La evidencia indica que la terapia mejora los resultados globales de la relación (Spengler et al., 2024), pero no hay garantías individuales. Depende del compromiso de ambos y de la presencia de otros factores, como la violencia.

¿Cuánto tarda el cambio? Varía según cada pareja y se define tras una evaluación. Los estudios citados no permiten fijar un número de sesiones válido para todos los casos.

¿Sirve la terapia de pareja online? Los estudios citados aquí no compararon modalidades, por lo que no se puede afirmar nada concluyente. En la práctica, lo decisivo es un encuadre claro, privacidad y un buen vínculo terapéutico.

¿Y si solo uno quiere cambiar? Se puede comenzar con una sola persona: modificar la propia forma de pedir y de responder altera el ciclo. Aun así, el cambio sostenido suele requerir la participación de ambos.

Conclusión

La crítica y el desprecio no son un destino, pero tampoco una anécdota. La investigación reciente sugiere que reducir la comunicación negativa se asocia con mayor satisfacción, que la hostilidad cotidiana importa y que la terapia de pareja puede ayudar, con la cautela que exigen muestras pequeñas y diseños correlacionales. En la práctica, el camino es el mismo: detener la escalada, pedir en lugar de acusar y reconstruir el respeto con gestos específicos y repetidos.

Si te reconoces en estos patrones, no es una sentencia sobre tu relación ni sobre ti: es información útil sobre dónde empezar. Si quieres trabajarlos acompañada o acompañado, la atención es online y puedes agendar una primera sesión con Herling Sanhueza Yáñez

Disclaimer

Este artículo tiene fines informativos y educativos. No constituye diagnóstico, tratamiento ni sustituye la evaluación de un profesional de la salud mental. Las cifras citadas provienen de estudios con límites metodológicos descritos en el texto y no predicen el futuro de ninguna relación en particular. Si hay violencia o riesgo para tu seguridad, busca ayuda inmediata en los servicios de emergencia de tu país.

Sobre la autora

Herling Sanhueza Yáñez es psicóloga clínica y psicoterapeuta chilena, especialista en terapia de pareja y familia, con más de 20 años de experiencia clínica, docencia hospitalaria y universitaria. Es psicóloga y licenciada en Psicología por la Universidad de Concepción, Magíster en Psicología Comunitaria por la Universidad de Chile (distinción máxima, 2011), con postítulos en Terapia Familiar y de Parejas (2015) y Psicoterapia Estratégica Breve (2011). Publicó un capítulo en The Routledge International Handbook of Community Psychology (2022) e integra modelos basados en evidencia (EFT, Método Gottman, IBCT, TCC, DBT) en un marco sistémico. Atiende exclusivamente en modalidad online.

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